El sexto día estoy intentando borrarlo de mi mente. Para empezar la noche anterior me había costado mucho dormirme dando vueltas en la cama y el mono mental dando salto dentro del craneo. Toda la mañana somnoleando y las dos siestas de rigor no fueron suficientes para conseguir espabilarme, por lo que la tarde también fue horrorosa. Además, sin el truco del almendruco de sentir la camisa moverse al respirar, yo no sentía ná de ná. Total frustración, eso sí, que ya es un comienzo, pero no es tangible. No os lo he dicho, pero las charlas salvaban el resto del día. Nos ponían un DVD del fundador de la escuela en India y sus charlas realmente iluminaban el día. Parecía que el tío nos leía la mente, pero imagino que después de 30 años dando los mismos cursos, ya se conoce todas las reacciones. Justo ese día nos dice: “Si teneis problemas para dormir porque la mente no deja de vagar, simplemente concentraros en la respiración y calmad la mente. Incluso si no dormís, al dia siguiente os levantareis frescos como rosas porque tanto el cuerpo como la mente estarán descansados”.
Dia siete. Dicho y hecho. Tras 1 hora de vueltas en la cama me acordé de la respiración y calmar la mente y efectivamente, a los 10 minutos estaba sopa y a las cuatro de la mañana fresco como una lechuga. ¡En que hora!, casi que prefería estar somnoliento las dos horas de meditación de a mañana. Sin sentir nada, ya me dirás... Al medio día estaba desesperado y buscando mil excusas para largarme del curso. Os puedo decir que no te lo ponen facil para irte de allí. Para empezar, al sitio se llega tras cruzar un rio en cuatro por cuatro con el agua hasta media rueda. En el centro no hay coches, por lo que habría que pedirlo especialmente para ti..., sin hablar de que te dicen que es normal, que a todo el mundo le pasa y que intentes seguir uno o dos dias más... en fin. En eso estaba, intentando decidirme si ire, quedarme o que cuando de repente empiezo a notar un cosquilleo agradable por los brazos... ¡¡¡Uy, ¿¿¿pero esto que es???!!!. Una especie de cosquilleo-hormigueo por los brazos pero nada concreto. A las 4 de la tarde nos vamos a meditar cada uno por su cuenta a las “celdas de meditación”. Esto también suena a secta, pero son cuartitos pequeños para estar más tranquilo sin oir a tus compis tirarse pedos y eructos. Según voy hacia la celda me acuerdo de un chiste y voy riéndome, tranquilo, despreocupado, llego a la celda, me siento, cierro los ojos todavía pensando en el chiste y la sonrisa en los labios y según pongo la mente en blanco: ¡PLASSSSS!. Le hormigueo de los brazos se intensifica y se extiende hacia el cuerpo y se une al que ya sentía del cráneo y la cara y a su vez lo intensifica. El dolor de las piernas recede y da paso a otro hormigueo parecido. El dolor de la espalda queda completamente relegado a un segundo plano, como un eco en la distancia. En ese momento empiezo a pasar mi atención por las distintas partes del cuerpo como tantas veces nos habían dicho. Cabeza, cara, cuello, brazos... etc hasta los dedos de los pies. Prácticamente noto el hormigueo en todo el cuerpo y al pasar la atención de un lado a otro parece como si una ola de energía se fuera trasladando a medida que me voy fijando mentalmente en las distintas partes. Como si el hecho de concentrarme en el hombro hiciera el hormigueo más intenso en esa zona, luego, al bajar la atención al brazo se intensificara en el mismo y se calmara en el hombro... y así sucesivamente. Cada vez más rápido, más rápido. Parecía que todo el cuerpo vibrara. Y realmente estaba en la gloria. Mentalmente me decía, eso es muy bueno, voy por el buen camino, tal y como me han dicho, “Aniċċa, Aniċċa”, todo es impermanente, así que sé consciente que se acabará tarde o temprano, disfrútalo mientras lo tengas, pero no te vicies, que si te vicias luego cuando no lo tengas sufrirás. La técnica te dice que es en éstos momentos, cuando tienes la mente completamente objetiva, cuando pensamientos o acciones del pasado afloran a la superficie como recuerdos y que al verlos de nuevo bajo la luz objetiva de tu raciocinio, dejan de atormentarte, se evaporan, y de ese modo vas limpiando tu mente de las impurezas del pasado, de los pensamientos y acciones negativos que has tenido. Si practicas mucho, puedes limpiar completamente tu mente y además te acostumbras a ser objetivo y ecuánime en tu vida diaria. Personalmente creo que es verdad. Después de estos días he recordado cosas y he comprendido otras y creo que me he quitado un peso de encima. La campana de llamada al refrigerio que marcaba el fin de la meditación sonó tras lo que parecieron solo 4 o 5 minutos de meditación. No me había movido ni un pelo. Imaginad con que sonrisa salí de mi celda a recibir el tibio aire de la tarde en la campiña.
Dia ocho. No os voy a contar los pormenores de la teoría o la técnica, pero un punto importante es que el sufrimiento en este mundo viene generado por el apego a las cosas. Tanto buenas como malas. Si algo te gusta, (un coche nuevo por ejemplo), te pones a pensar en ello y hasta que no lo tienes no descansas. Sólo para darte cuenta que una vez que tienes el coche, lo que estaría genial sería tener un móvil nuevo, a juego con el coche si puede ser posible. También hay apego por cosas malas. Cuando hay algo que nos molesta condicionamos nuestra felicidad a ese algo, y no somos felices hasta que no esta fuera de nuestras vidas. Como mis vecinos del tercero, que me traen-traían por el camino de la amargura. Estamos apegados al deseo de que esa situación cambie. En fin. El dia ocho me lo pasé apegado a los hormigueos del día anterior. Resultado, no sentí más que dolor. El sentir dolor saca a la superficie, o trae al recuerdo, otra clase de sentimientos. Como por ejemplo enfado. Y ahora que llevas 8 dias escrutinando tus sensaciones empiezas a saber reconocer los síntomas de enfado, como se te acelera la respiración, como empiezas a tener más calor, como quieres salir corriendo y pegar a alguien. La pregunta es: ¿porqué llevo dentro de mí algo que cada vez que me acuerdo el ello, me hace reaccionar así, tengo yo algo de culpa en ello, puedo hacer algo por remediarlo?. Los ejemplos del profesor eran esclarecedores. Digamos que fulanito le hace algo malo a menganito y éste último decide denunciarlo a la justicia. Menganito no tiene culpa de nada. Todos sabemos como funciona la justicia, y el juicio no llega hasta 7 años más tarde. Cada vez que se encuentran por la calle, menganito se acuerda de lo malo que le hizo fulanito y pasa un dia o una semana fatal. Finalmente, cuando por fin llega el juicio y se reconoce y castiga públicamente la falta de fulanito, menganito puede vivir en paz. Al cabo de los siete años el castigo le llegó a fulanito, pero si menganito no tenía culpa de nada, ¿porqué se pasó 7 años sufriendo?. ¿No hay una justicia natural o divina que funcione más rápido y mejor que la justicia humana?. Si. La meditación. Si menganito hubiera meditado no se hubiera apegado a que se reconociera publicamente o se castigara a fulanito, no hubiera condicionado su felicidad al resultado del juicio. Adivinad de que habló esa noche el profesor. De lo genial que es la primera vez que sientes ese flujo de energía, pero de lo peligroso que es también si te apegas a ellas, puesto que luego seras infeliz cada vez que no la sientas.
El noveno dia me lo pasé intentando ser ecuánime y no obsesionarme con los hormigueos, los cuales intentaba forzar en mis brazos cada vez que me despistaba. Al final, decidí fijarme en los dolores. Poco a poco se fueron disolviendo y conseguía pasarme las horas sentado sin moverme y sin dolor, pero nada de sensaciones. Hacia el final del dia, sin darme cuenta de nuevo, los hormigueos interesantes volvieron, con casi la misma intensidad pero menos agradables. No sé si es por que aprendí a verlos de manera más objetiva sabiendo que eran pasajeros, o porque seguía apegado a ellos y por lo tanto no podía sentirlos en su verdadera magnitud.
El décimo día meditamos menos y hablamos más. Se pasó rápido con todo el mundo esperando que llegara el día siguiente para irse y encontrar a los suyos, el mundo exterior, internet y facebook. Vuelta a los apegos cotidianos.
En fin, que deciros tras esto. Que realmente espero seguir con la meditación, pero escribiendo estas lineas, casi una semana después, sólo he encontrado tiempo para meditar dos horas, y eso que estoy de vacaciones. Y pensar que se supone que tienes que meditar dos horas al dia...
Por último, algo que dijeron en el curso y me marcó. Un hijo nunca, nunca, nunca podrá agradecer o compensar suficiente a sus padres por el regalo de la vida, salvo..., si les ayuda a liberarse de su carga negativa del pasado, si les introduce en esta técnica. Hay queda eso.

Quizás después de ver los resultados estimes que ¡ha merecido la pena!, pero solo después de haber soportado el suplicio de las horas de meditación. A mí no me lo recomiendes, creo que no lo soportaría porque creo que soy demasiado débil para esos menesteres. Me pregunto cúal es la opinión de Math.
Supongo que para lo que sí que servirá será para saber soportar con más resignación los tropiezos de la vida. ¿Me equivoco?
No me enrrollo más, te mando un montón de besos y decirte que me ha gustado mucho saber tus experiencias del curso. Te quiero mucho cuidate y dale besos de mi parte a Math.